Las maravillas de la manteca de karite

 

El culto al cuerpo no es algo nuevo. Cleopatra ya veneraba el suyo dándose baños en leche para hidratarse la piel. En Egipto, la manteca de karité era un producto muy preciado por su poder curativo, regenerador e hidratante. Hoy en día, seguimos apreciando sus maravillosos beneficios y buscamos siempre ingredientes que sean 100 % naturales. Descubre cómo usar esta manteca para obtener todo su poder.

Naturaleza y belleza en un solo producto

La manteca de karite es una grasa vegetal que proviene del triturado del fruto del árbol karité, original de África. Tiene múltiples usos, siendo uno de los más conocidos el de regenerar la piel, gracias a su alto contenido en vitaminas y minerales. En un primer momento, la manteca de karite pura tiene consistencia de cera o vaselina, pero al contacto con la piel se vuelve sedosa y suave, absorbiéndose en pocos segundos. Es ideal para aplicarla en zonas extremadamente secas como codos, talones, nudillos, e incluso, en cicatrices o estrías. Si lo combinas con el aceite de rosa mosqueta su efecto será aún más llamativo.

Las cremas naturales son el mejor cosmético que puedes ofrecerle a tu piel. Pero el karité no solo es beneficioso para la piel; el cabello seco y quebradizo puede cambiar totalmente aplicando este producto de medios a puntas por las noches. Lo dejaremos actuar para lavar el pelo al día siguiente. Comprobarás los espectaculares resultados a los pocos días, te lo aseguramos.

Por último, te recomendamos aplicar la manteca de karite para protegerte frente al frío, tanto en labios como en manos, nariz o mejillas. Su densidad actúa como una capa protectora frente a las inclemencias del tiempo. Y si ya sufres de sabañones o cualquier otra dolencia, no dudes en aplicar esta manteca para suavizar y eliminar los síntomas. Descubre el poder de las cremas naturales y mímate.

 

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